Amadeu Pelegrí fue un activo socio de GEICAM -creo recordar que estuvo en el grupito fundacional- y durante años un excelente miembro de la Junta Directiva. Todavía me parece ver su rostro jovencísimo exhortándonos al sosiego con calmosa sabiduría. Era un muchacho inquisitivo, crítico, muy amigo de ahondar en los retruécanos metodológicos de las cosas, pero también dejaba entrever una veta irónica y, sobre todo, el puntillo de socarronería que es propio del clínico de raza.
En Esplendor de Portugal, el escritor Antonio Lobo Antunes nos habla de Amadeu, que se suicida lentamente de alcoholismo por la pena de haber engendrado un hijo epiléptico. A nuestro Amadeu nos lo ha arrebatado un mazazo incomprensible del azar, ese ciego inmisericorde.
Estoy seguro de que sus enfermas lo echarán de menos, porque seguramente las trataba con el mismo espíritu dialogante que a mí me dispensó. Y quiero creer que, desde el ámbito misterioso donde su alma habite, nos enviará guiños de inteligencia para que GEICAM siga siendo lo que él soñaba.
viernes, 14 de mayo de 2010
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2 comentarios:
Fuí paciente del dr. Pelegri, durante más de 10años.De alguna manera ha dejado de existir fisícamente, pero yo siento que no se ha ido, de alguna manera, desde quien sabe que lugar, el sigue en el corazón de todas las personas a la que dedico una parte muy importante de su sabiduria. Nunca tan lejos y siempre tan cerca. Amadeu continuará acompañandonós, caló muy hondo en nuetras vidas, que gran honor el haberle conocido
No tuve la oportunidad de ver a Amadeu en su desempeño clínico, pero todo me hacía suponer que sus pacientes le iban a echar de menos incluso más que yo. La vida te enseña que las buenas personas, las personas excelentes, lo son en todas las facetas de su vida y en todos sus contactos con la gente. Siendo Amadeu un extraordinario colega, necesariamente debía ser un buen clínico. Me alegra constatar que así fue.
Y me adhiero a tu sentimiento de pérdida, y a la vez a tu sentimiento de presencia y cercanía. Porque, en efecto, las personas como Amadeu nunca dejan de estar al lado de quienes los apreciaban, insuflándoles ánimos y aliento. Un abrazo.
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