martes, 8 de junio de 2010
Un paseo por las nubes (ejercicios de libre asociación)
Exposición de Matisse a tiro de piedra del McCormick, pero cierran a las 17.00. Dejo para mañana la obra de quien se sentía jodido por pintar como nadie más lo hacía. El payaso que preside Cantabria no tiene anchoas para llenar el Hall B1. Un chino está tumbado sobre varias sillas. No veo en las alturas ningún punto de partida, así que la embolia gana puntos. Ni lo reanimo ni doy parte, pero tampoco le sustraigo nada. Certifico que Eva Carrasco tampoco se aprovecha de él. Los balandros devanean sobre un lago Michigan que parece un tapiz tramado con cabellos de plata, acunados por una brisa deliciosa. Pero aquí el tiempo es veleta por demás y enseguida la brisa se disfraza de viento burgalés. Las muchachas que han salido a pasear con minifalda se percatan del cambio enseguida, a juzgar por las lagrimillas que dejan escapar. Hay otros signos de enfriamiento inequívocos para el clínico avezado. Paletadas de homeless destartalados. Febril apoyo ciudadano a los Hawks, que se dan de hostias en el hockey-hielo, ese deporte que a los bonachones nos causa tanto estrés. Precioso edificio, el de la biblioteca pública, con sus cornucopias de bronce. Una manzana más allá, tres negros vociferan que Jesús me ama y aguarda mis oraciones. Orillo una fuente de surtidores que expelen un líquido rojo, como jugo de sandía, así que no hay palomas bebiendo. Justo enfrente, la First United Methodist Church. Vete a saber por qué hay tantas iglesias protestantoides, pero ese lema en concreto recuerda a Izquierda Unida, que son 2 y no se hablan. Una madre hace carantoñas a su hijo con distrofia muscular de Duchenne. Tiene unos gemelos como los de Ronaldo, pero viaja en una descorazonadora silla de ruedas. Eludo el dolor mirando al suelo. Hay bastantes colillas, pero infinitamente menos pegotones de chicle que en España. O no consumen tanto como se cree, o son más cívicos. Cuando visitéis Yucatán, pedid que os enseñen el chiclezapote. De él colgaba yo a todos los marranos que enchiclan las aceras.
Etiquetas:
biblioteca pública,
chiclezapote,
Eva Carrasco,
Matisse
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada