lunes, 12 de julio de 2010

Enfermas y médicos, ¿se entienden?

El 8 de julio de 2010, la UIMP auspicia una mesa redonda sobre comunicación entre oncólogos y pacientes, con participación de varias asociadas a FECMA y de los Dres. Emilio Alba y Miguel Martín, en representación de SEOM y GEICAM.

Queda de manifiesto que la información es fructífera si se le da un margen de tiempo. Los oncólogos consideran que sus agendas deberían prever un tiempo generoso, digamos 1 hora para enfermas nuevas y 15-30' para revisiones, dependiendo de la situación concreta. El Dr. Martín alude a esos márgenes como indicador de respeto a las mujeres y el Dr. Alba ratifica que la SEOM respalda no solo que las unidades de Oncología dispongan de suficiente personal, sino que estén organizadas en función de las necesidades de tiempo de las pacientes. Un servidor insiste en que no solo se trata del tiempo en cada visita, sino de la disponibilidad de las agendas para que los contactos se repitan cuantas veces sea necesario, porque la información no es tanto un hecho puntual cuanto una disposición. Los griegos, que eran muy listos, definían kronos como el tiempo de los hombres y kairos como el tiempo de los dioses, es decir el momento oportuno. Llenemos el tiempo cronológico, corto o largo, de significado.

Una mujer de FECMA en Baleares, Roswitha Britz, expone como recomendación formal a sus compañeras que vayan al médico con preguntas preparadas, en lista de papel o como sea, para que la consulta adquiera pleno significado y aporte valor informativo. Mira por dónde deberíamos ver las listas como herramientas beneficiosas, y no como enojosas letanías.

Creo que conviene recordar que en materia informativa, digamos "científica", la relación médico-paciente tiende a ser asimétrica. Sin embargo, la bioética contemporánea insiste en el principio de autonomía y nos insta a buscar una relación más simétrica, tanto proporcionando la información de manera comprensible, o sea sin tecnicismos vacuos, y empática, o sea intentando acceder a los sentimientos profundos de la enferma. Esto significa interiorizar (y exteriorizar) ese ánimo que alguien expresó más bellamente:

Soy el amo de mi destino
Soy el capitán de mi alma.