miércoles, 14 de julio de 2010

FECMA y la prensa


Con su último aliento, un viejo millonetis pronuncia la palabra "Rosebud", grabada antaño en un juguete infantil. Dicen que Orson Welles quiso satirizar a William Randoph Hearst (foto), un magnate de la prensa cuyo dinero, poder y megalomanía no compensaron la pérdida irremediable de su infancia.

Promotor de la prensa amarilla (yellow tiene el doble significado de cruel y cobarde), Hearst culpó falsamente a España del hundimiento del Maine en La Habana e instigó la guerra de Cuba. "Yo hago las noticias", decía el tipo.

En la UIMP, la periodista radiofónica Silvia Tarragona no pareció heredera de tamaño sátrapa. Ardorosamente alentó a las mujeres de FECMA a proveer a los medios de comunicación de noticias, convocatorias, cosas, en la confianza de que si nos comportamos decentemente, los medios lo harán también.

Normas a observar: elegir el tema y el momento (no todo vale ni a todas horas); noticias escuetas, bien redactadas; contacto frecuente y respetuoso con los periodistas; eludir la identificación con la industria farmacéutica; mensaje definido, con destinatario concreto. Rigor, en suma. Intentémoslo hasta la extenuación, pues a fin de cuentas los medios imperan en la conciencia pública.